2005Oct
31

El jueves pasado llegaron al Aeropuerto de Bilbao mis padres americanos para estar con nosotros durante unas dos semanas.

Hacía cuatro años que no les veía y les echaba muchísimo de menos. Puede que únicamente estuviera diez meses con ellos, pero el recuerdo de aquel tiempo en el que conviví en su casa y de los buenos momentos a su lado siempre ha estado presente.

Desde el pasado viernes y hasta mañana, están con mis padres y unos amigos en el pirineo navarro, visitando zonas como Irati o Roncevalles. Pude estar con ellos los dos primeros días, y seguiré mostrándoles mi tierra en los próximos días.

Parece que están entusiasmados con estar aquí. Dicen que no se arrepienten de haber venido y les encanta el paisaje, la gente, nuestra cultura y nuestra comida (no paran de decir que la comida está deliciosa). Por otro lado, también han comentado que les gustaría que realizasemos un viaje conjunto a alguna ciudad estadounidense que ambas familias aún no conozcamos y que están pensando en volver a traer a Mike a Bilbao para que finalmente consiga soltarse con el castellano. Según me han dicho, ¡ha mejorado muchísimo en los últimos años!

De entre todas las cosas que me han dicho, me quedo con una frase de Helen en la comida del viernes en el restaurante Harrobi del Casco Viejo:

Me alegro mucho de haber venido. Por fin puedo conocer en persona esa parte de tí que no pude conocer cuando viviste con nosotros, y ahora es cuando realmente te empiezo a conocer completamente.

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